Las Palabras Como Instrumento de Poder – Gestión Personal V

Las palabras como instrumento de poder

En esta charla aprendemos que las palabras tienen poder:

1. Las palabras de Dios son omnipotentes

  • Cuando Dios habla produce algo:

Cada palabra que Dios pronuncia tiene poder y tiene vida. La palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo de nuestro ser. Allí examina nuestros pensamientos y deseos, y deja en claro si son buenos o malos. Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de él, pues Dios puede verlo todo con claridad, y ante él seremos responsables de todo lo que hemos hecho. Hebreos 4:12-13 (Traducción en Lenguaje Actual).

  • Sus palabras no vuelven vacías, hacen lo que él quiere:

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaías 55:10-11 (Versión Reina Valera 1960).

  • Generan vitalidad en nosotros:

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Josué 1:8 (Versión Reina Valera 1960).

Es muy importante como creyentes  leer, estudiar, memorizar, creer e incluso repetir en voz alta lo que Dios dice en la Biblia porque tiene todo el poder para transformar nuestra vida y entorno conforme a lo que Dios quiere, que es para nuestro bien. Cuando oramos y alabamos a Dios en voz alta aprendemos y ejercitamos el lenguaje de fe.

2. Nuestras palabras son potentes

En la Biblia encontramos un sinnúmero de ejemplos sobre el poder de las palabras humanas, por ejemplo en Números 13:31-32 están registradas las palabras de los espías que los israelitas habían enviado a reconocer la tierra que Dios les había prometido después de liberarlos de la esclavitud en Egipto, mira lo que estas personas le dijeron al pueblo:

Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.

 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. (Versión Reina Valera 1960).

Como consecuencia de estas palabras, el pueblo comenzó a murmurar contra Dios y dudar de su bondad y propósito con ellos:

Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche.

Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: !!Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!

 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?.  Números 14:1-3 (Versión Reina Valera 1960).

El resultado de todo esto fue que Dios estuvo a punto de destruirlos, pero en su misericordia les perdonó la vida aunque los castigó dando vueltas por el desierto durante 40 años hasta que murió toda la generación que habló mal de Dios y su promesa, tristemente estas personas no disfrutaron de lo que Dios tenía para ellos, unas palabras negativas hicieron que el pueblo no creyera en Dios.

Del mismo modo, pueden existir obstáculos en nuestra forma de hablar que impiden que el poder de Dios actúe en nuestras vidas, algunos de estos obstáculos son:

  • El chisme o murmuración: Es hablar de alguien – tan bien como mal, aunque generalmente de forma desfavorable – sin que la persona en cuestión esté presente. (Fuente: Wikipedia).
  • La crítica.
  • Revelar secretos.
  • Palabras negativas sobre Dios, sobre nosotros mismos o los demás.

Debemos aprender a usar correctamente nuestras palabras ya que estas tienen poder al margen de cómo las usemos (para bien o para mal).

Todos cometemos muchas faltas. ¿Quién, entonces, es una persona madura? Sólo quien es capaz de dominar su lengua y de dominarse a sí mismo. Santiago 3:2 (Traducción en Lenguaje Actual).

Cuando te dejas usar por el Espíritu Santo, Dios puede usar tus palabras en beneficio de los demás con poder sobrenatural:

 Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa.

Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Hechos 11:12-15 (Versión Reina Valera 1960).

La invitación hoy es a que reflexiones sobre tus hábitos de comunicación, seas más prudente (Proverbios 17:28) y pidas perdón a Dios por usar mal el poder de tus palabras, pídele que te llene de su Espíritu Santo para cambiar tu forma de hablar y por ende tu forma de vivir y que sea él usando tu voz para sus propósitos.

Puedes escuchar la charla completa a continuación:

Foto por: Aaron Webb

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