Estudio Bíblico de Descubrimiento

El Estudio Bíblico de Descubrimiento
Por David Rhoton – Pastor Comunidad Cristiana La Viña de Castelldefels

I. INTRODUCCIÓN

El ‘Estudio Bíblico de Descubrimiento’ (Discovery Bible Study, DBS, en inglés) es una manera sencilla de estudiar la Biblia en grupo y facilitar que cada persona descubra y experimente a Dios por sí misma.

Es sencillo porque no requiere apenas preparación por el moderador, ni de tiempo ni de formación. El tiempo de preparación simplemente consiste en lo que tardamos en recibir de Dios el texto a usar. Y no hace falta más formación que, por ejemplo, saber entender un artículo cualquiera de la prensa actual. Ni siquiera tienes que ser un creyente en Dios para conducir el estudio, aunque por supuesto te sería de gran ayuda.

No obstante, y a pesar de su sencillez, es una herramienta muy eficaz. Provoca la participación de todos, y tanto el ateo que ve la Biblia por primera vez en su vida como el erudito con un doctorado en teología contribuyen por igual.

Además, y como el enfoque no es tanto en saber acerca de Dios o de la fe cristiana sino en ajustar nuestras vidas a lo que estudiamos, las personas experimentan la bendición que recibimos al obedecer Su palabra y descubren por sí mismos que Dios es real, que la Biblia es Su palabra y que la vida abundante es para aquellos que siguen a Jesús de verdad.

II. ¿PARA QUIÉN ES?

Como ya se infiere de la sección anterior, el Estudio Bíblico de Descubrimiento se está usando con mucho éxito en múltiples lugares del mundo para ayudar a personas a conocer a Dios personalmente y tomar una decisión de seguir a Jesús de Nazaret. En los últimos veinte años hay decenas de miles de personas sobre todo del mundo musulmán, de la Asia oriental y entre los ateos de la anterior Alemania Oriental que están descubriendo a Dios y entregándose a Jesús mediante esta herramienta.

Sin embargo, no solamente es una herramienta evangelística. También es un modelo excelente para ayudar a cualquier grupo de seguidores de Jesús a escuchar Su voz y seguirle a Él (Juan 10:27). Incluso puede usarlo a nivel individual cualquier discípulo del Señor como disciplina espiritual diaria.

III. DESCRIPCIÓN

El Estudio Bíblico de Descubrimiento consiste básicamente en tres partes, cada una respondiendo a una pregunta clave. Pero, antes de comenzar con ellas, existen igualmente otras tres preguntas previas a realizar:

a) ¿Cuál texto vamos a usar?

El método original propone una lista de textos desde Génesis 1 hasta Juan 3 para ayudar a la persona a conocer a Dios como Creador, sus pactos con nosotros y luego a Jesús, Su hijo. La lista parece tomar en cuenta sobre todo las experiencias con musulmanes.

No obstante, los textos son largos y posiblemente mejor adaptados a culturas donde no presente ninguna dificultad disponer de 3 horas o más para el estudio. Según mi experiencia en la España de hoy, eso sería mucho más difícil aquí. Para nuestro contexto, un estudio bíblico de 30 minutos es más que suficiente, teniendo en cuenta que también solemos tener un tiempo de bienvenida, de oración unos por otros y posiblemente incluso de adoración durante el encuentro.

Por lo tanto recomiendo escoger más bien un texto que reúne las siguientes características:
• Se puede leer en menos de un minuto (de 4 a 10 versículos)
• Y, puede ser:
̶ un texto que Dios ha usado para hablarte recientemente a nivel personal.
̶ uno que enfatiza lo que sientes que Dios quiere enseñar al grupo.
̶ uno que Dios haya señalado a otro miembro del grupo.

b) ¿Haremos el estudio verbalmente o por escrito?

Hacer el estudio por escrito es preferible, ya que lleva a las personas a procesar el texto con mucho más profundidad. Además facilita el recuerdo y, por ende, el aprendizaje.

Sin embargo, no todos los contextos son favorables al estudio por escrito. Hay quienes no están acostumbrados a escribir, no saben escribir muy bien o simplemente no les gusta, y no los queremos apartar por eso. Por lo tanto, realizamos el mismo proceso limitándonos a lo hablado.

c) ¿Cómo nos fue con nuestros retos personales del anterior estudio?

Dado que el enfoque de este estudio es la práctica más que la adquisición de información nueva, es importante cuidar y alimentar esta cultura de obediencia mediante la rendición de cuentas. Por supuesto, no se trata ni de presionar ni de avergonzar a nadie, sino de celebrar los avances y logros de cada uno y así ‘estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras’ (Hebreos 12:24).

1. ¿Qué dice Dios?

Ahora empezamos el estudio en sí. La primera pregunta clave es simplemente: ¿Qué dice Dios?

Si estamos realizando el estudio por escrito, tomaremos una hoja de papel, anotaremos la referencia bíblica arriba y dividiremos el resto en tres columnas. Sobre la primera columna escribiremos la primera pregunta clave, “¿Qué dice Dios?” Luego, escribiremos todo el texto, palabra por palabra y exactamente como lo tenemos en nuestras Biblias, en esta primera columna. Finalmente, 4 ó 5 de las personas del grupo leerán en voz alta lo que hayan escrito.

Si solamente estamos procesando el estudio verbalmente, cada persona (o un máximo de 10) leerá el texto en la versión que tengan.

2. ¿Cómo lo diría yo?

La segunda pregunta clave es: ¿Cómo lo diría yo?

No se trata de debatir, ni argumentar, ni explicar el texto, sino simplemente de poner el texto en un lenguaje propio. Aunque es imposible evitar cierta interpretación a la hora de expresar el contenido con palabras propias, intentemos ser lo más objetivos posibles.

Y, si estamos haciendo el estudio por escrito, primero una o dos personas propondrán su versión propia y los demás evaluarán si hay algo importante que falta o que creen se aparta demasiado lejos del original. Después de un poco de diálogo, cada uno escribe su versión en su propio lenguaje en la segunda columna debajo del título,”¿Cómo lo diría yo?” De nuevo, al menos 4 ó 5 personas (o los que hayan) deben leer su versión final en voz alta.

Si realizamos el estudio verbalmente, hacemos lo mismo que en el párrafo anterior, sustituyendo la parte de escribir por el intento de todos a dar su versión (hasta un máximo de 15 o cuando ya se vuelva demasiado repetitivo).

3. ¿Qué haré?

La tercera pregunta clave es: ¿Qué haré?

Los que están escribiendo anotarán “¿Qué haré?” sobre la tercera columna y a continuación algo que se proponen hacer, dejar de hacer o hacer distinto a raíz de lo que han meditado sobre el texto. Luego, todos comparten lo que han escrito.

Los que están procesando verbalmente simplemente compartirán lo que se proponen. El moderador, no obstante, puede que tome nota de lo que dice cada uno para así poder preguntarles cómo les fue en el encuentro siguiente.

El moderador, además, les ayudará a ser lo más concretos posibles en sus propuestas con preguntas como, “Y cuando te pregunte la semana que viene cómo te fue, ¿cómo sabrás si has logrado tu meta o no?”

Por otra parte y aunque para algunos queda evidente, quizás vale la pena señalar igualmente que no es necesario creer en la Biblia como palabra de Dios para encontrar en ella algo para inspirarse. Tal y como podemos leer un libro sobre Gandhi o Pelé y encontrar algún mensaje inspirador aunque no los consideremos más que hombres mortales, así también podemos esperar de amigos ateos o de otras religiones que encuentren inspiración en la Biblia. Y al poner lo que ven en la Biblia en práctica experimentan bendición, y muchos terminan convencidos que de veras es la palabra de Dios.

IV. CONCLUSIÓN

El Estudio Bíblico de Descubrimiento es una forma sencilla de estudiar la Biblia en grupo que ayuda a las personas a descubrir y experimentar a Dios por sí misma. Al obedecer a Dios reciben Su bendición y descubren que Él es real, que la Biblia es Su palabra y que poner esta por obra lleva a una vida de plenitud y gozo.

El Estudio consiste principalmente en contestar tres preguntas claves juntos:

1. ¿Qué dice Dios? – Repetir el texto palabra por palabra.
2. ¿Cómo lo diría yo? – Poner el texto en un lenguaje propio.
3. ¿Qué haré? – Proponer cambios en la propia vida a raíz del texto.

¡Que el Señor nos bendiga y nos conceda la gracia para descubrir cada día más de Él, experimentar Su amor y poder y seguirle con fidelidad!

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