Declaración de Fe – Iglesia CENFOL España – Centros de Formación y Liderazgo Cristiano

2 Timoteo 3:16, Juan 5:39

Es la única base de nuestra fe, que es la infalible palabra escrita de Dios en todos sus libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Creemos que es única, verbal y totalmente inspirada por el Espíritu Santo y que fue escrita sin error en los manuscritos originales y ella debe tenerse como suprema y final autoridad en todo aquello que enseña.

Mateo 3:16-18, 2 Corintios 13:14

La Palabra de Dios nos dice que hay un solo y verdadero Dios existente eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo cada una de las cuales posee todos los  atributos de la deidad y personalidad.

Apocalipsis 4:11, 1 Corintios 15:28, Juan 3:16

Dios el Padre Eterno es el Creador, origen de todos y soberano de toda creación. Es Justo, Santo, Misericordioso, Clemente y abundante en amor y fidelidad.

Juan 1:1, Mateo 1:23

Jesucristo es Dios, la Palabra Viviente, quien para redimir el hombre se hizo como él mediante la concepción milagrosa por el Espíritu Santo y un nacimiento virginal, coexistiendo para siempre en Él dos naturalezas (la humana y la divina), sin confundirse.

Jesucristo es así verdadero Dios y verdadero hombre, único mediador entre Dios y el hombre. Como Hijo de Dios vivió una vida perfecta y sin pecado. Voluntariamente fue hasta la cruz del calvario, donde murió como medio de justificación por los pecados de todos los hombres, estableciendo la salvación por su victoria a todos aquellos que en Él creen. Al tercer día resucitó de entre los muertos victorioso, con el mismo cuerpo con que había bajado al sepulcro pero glorificado. Ascendió igualmente en cuerpo al cielo, sentándose a la diestra del Padre, desde donde continúa intercediendo por aquellos que le pertenecen.

Jesucristo regresará personal, visible y corporalmente a este mundo conforme a Su promesa, para dar cumplimiento a la historia según el plan perfecto de Dios.

Juan 16:7-8, Gálatas 5:22-23

El Espíritu Santo ha venido al mundo para revelar y glorificar a Cristo y aplicar la obra salvadora de Cristo a los hombres. El Espíritu Santo es el único agente eficiente en la aplicación de la salvación. Él redarguye a los hombres de pecado, los atrae hacia Cristo, les imparte nueva vida, mora permanentemente en ellos desde el momento de la regeneración como consolador y santificador, y los sella para el día de la redención. El creyente se apropia de su poder, control y plenitud mediante la fe. Dios llama en su palabra a los cristianos a vivir en el poder del Espíritu Santo, para que no satisfagan los deseos de la carne y para que lleven fruto para la gloria de Dios.

Génesis 1:26, Romanos 3:23, Juan 14:6

El hombre y la mujer fueron creados por Dios a su imagen y semejanza, pecaron al desobedecer a Dios, por lo tanto fueron separados de su Creador. Esta histórica caída lo puso así mismo y a sus descendientes bajo condenación divina.

Juan 3:3, Efesios 2:8-9

La salvación del ser humano es obra de Dios solamente, de su Gracia. No puede  obtenerse por esfuerzo o bondad humana, ni por ceremonia religiosa alguna. Así mismo, debido a su incapacidad total de llevar a cabo cualquier acto de justicia divina, el ser humano requiere de la acción del Espíritu Santo para su Regeneración y renovación.

El verdadero creyente tiene el privilegio de estar seguro de su salvación. Esta seguridad no está basada en ninguna clase de méritos humanos sino que es producida por el testimonio del Espíritu Santo, quien confirma en el creyente el  testimonio de Dios contenido en Su Palabra escrita.

1 Corintios 12:12-17, Efesios 4:15-16

El Cuerpo de Cristo o Iglesia Universal, está conformado por todos los hombres y mujeres, vivos o muertos, que han creído o creyeron en Cristo y han sido plantados en Su cuerpo por el Espíritu Santo. Jesucristo es la cabeza de este cuerpo, la Iglesia.

2 Corintios 5:6-9, Lucas 16:19-31

Al momento de la muerte física el creyente en Jesús entra a gozar de la presencia del Señor, de una manera eterna, consciente e ininterrumpida y aguarda la resurrección de su cuerpo para bendición y gloria eterna. Al momento de la muerte física el no creyente en Jesús entra inmediatamente a una eterna y consciente separación de Dios, aguardando la resurrección de su cuerpo para después pasar a juicio de condenación eterna.

Mateo 28:18-20, Marcos 16:15-18

Hasta el regreso de Cristo es deber y privilegio del cristiano proclamar su evangelio a todo el mundo y discipular hombres en cada nación de acuerdo a la Gran Comisión dada por el mismo Señor Jesucristo. Esto requiere que toda ambición personal y mundana sea subordinada a una entrega total a Jesucristo y a su causa, porque El nos amó hasta el fin.

También aceptamos todas aquellas enseñanzas doctrinales en las cuales históricamente ha habido común acuerdo entre los verdaderos cristianos. En razón del especial llamamiento de nuestras Iglesias de CENFOL, deseamos permitir libertad de convicción sobre otros aspectos doctrinales, entendiéndose que cualquier interpretación no deberá convertirse en un asunto que obstaculice nuestro llamado a ayudar a cumplir la Gran Comisión en esta generación.